
Ellos oyeron un imponente toque de trompeta y
una voz tan temible que le suplicaron a Dios que dejara de hablar.
Retrocedieron tambaleándose bajo el mandato de Dios: «Si tan solo un animal
toca la montaña, deberá morir apedreado». Incluso Moisés se asustó tanto de lo
que...