martes, 1 de marzo de 2016

¿Por qué dudas?




Al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Crucemos al otro lado del lago”. Así que dejaron a las multitudes y partieron. Pronto se desató una tormenta feroz y olas violentas entraron en la barca, la cual empezó a llenarse de agua. Jesús estaba dormido en la parte posterior, con la cabeza recostada en una almohada. Los discípulos lo despertaron diciendo: “¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?”, gritaron.
Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas: “¡Silencio! ¡Cálmense!”. De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma. Luego él les preguntó: “¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?”.
Los discípulos estaban completamente aterrados, “¿Quién es este hombre? -se preguntaban unos a otros – que ¡hasta el viento y las olas lo obedecen! (Marcos 4:35-41)
Esta porción de la Palabra nos deja dos enseñanzas:
– La primera, es que Jesús les dijo: “Crucemos al otro lado del lago”, no dijo “Crucen”. Cuando enfrentes un momento difícil, recuerda que nuestro Señor siempre estará contigo, que en ningún momento te dejará y que su gracia te protegerá en cualquier lugar.
– La segunda, es que a pesar de que veas que tus circunstancias siguen iguales o que empeoran, no dudes del poder de nuestro Salvador porque una palabra suya es suficiente para cambiar tu realidad. Incluso, si en algún momento no llegas a sentir su presencia, no pierdas la calma ni la fe, porque el momento exacto extenderá sus brazos y te ayudará, no permitirá que nada malo te pase porque tu confianza está puesta en Él.
Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha y te dice: “No temas, yo te ayudo.” Isaías 41:13
Este día vuelve a poner tu mirada en Jesús y no te sueltes de su mano, deja de ver a tu alrededor y confía solamente en Él porque a su lado estás seguro y a salvo.

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