viernes, 4 de marzo de 2016

Que pensamos


Y cuando los hubieron llevado a Josué, llamó Josué a todos los varones de Israel, y dijo a los principales de la gente de guerra que habían venido con él: Acercaos, y poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes. Y ellos se acercaron y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos. Josué 10:24 (RVR1960).

El poner el pie sobre la cabeza o cuello de alguien, habla de dominio total. Sólo hay una manera de tratar con el pecado y eso es poner el triunfante pie de la fe sobre su cuello, ponerlo a muerte. Es imposible llegar a un acuerdo con el pecado, tal como, en el Juicio de Dios, era imposible para Israel mejorar o perfeccionar a estos cinco reyes. El hombre, en su necedad, trata de mejorar lo que se opone a Dios; pero la falla de su esfuerzo siempre revela su necedad.

El pecado, en alguna manera, es siempre el problema de la humanidad. La solución al problema del pecado, y sólo hay una solución, es la Cruz de Cristo (Romanos 8:1-2,11). El hombre continúa intentando mejorarse a sí mismo, y la Iglesia guía por ese camino.

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