miércoles, 2 de marzo de 2016

¡QUÉ FLOJERA!



Carlos era un joven cristiano que anhelaba ingresar a una universidad de prestigio. Él había orado muchas veces por sus estudios por lo que estaba seguro de su ingreso.
Se aproximaba la fecha para que rindiera su examen y él, lamentablemente, no se ocupaba de estudiar. A pesar de que sus padres, familiares y amigos le habían exigido que dedique un tiempo importante para prepararse, Carlos se empecinó en creer que las buenas notas caerían como bendición del cielo por su oración.
Lo lamentable fue cuando llegó el momento del examen, como no había estudiado, no pudo responder de manera satisfactoria y, por lo tanto, su calificación fue la más baja de todos los estudiantes. Aprendió que Dios le había dado todas las capacidades para lograr sus metas, pero él no las había aprovechado.
Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; La cual sea sin capitán teniendo, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, Y recoge en el Tiempo de la siega su mantenimiento. Proverbios 6:6-8
La palabra de Dios nos dice que seamos sabios y tomemos como modelo a las hormigas, que sin tener un capitán o alguien que las dirija trabajan por su alimento y se preparan para el tiempo difícil.
En diferentes partes de la Biblia podemos observar que a Dios no le agrada la flojera u holgazanería. Muchos piden al Señor un trabajo, pero esperan que alguien toque su puerta y les diga que desde mañana empieza a trabajar. Otros piden ser grandes artistas pero no dedican tiempo para estudiar o perfeccionar su talento.
Desean ser hombres como Moisés y Elías, que mostraron tener el respaldo de Dios por los milagros que hacían, pero no pueden estar ni una hora en la presencia de Dios en oración o estudiando su palabra.

¡La verdad es que si quieres ser bendecido, tienes que esforzarte! Dios te ha dado todas las capacidades para lograr grandes metas. Él no educa hijos flojos sino sabios. Por tanto, ¿Hasta cuándo vas a dormir? ¡Levántate y ve por tus sueños! Esfuérzate y sé valiente, porque el Señor irá contigo.

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